Nos íbamos a volver para casa con una espinita clavada, "no haber podido
conocer el Amazonas", así que hace unos días decidimos seguir los
consejos de Patri..., y pese a no tener ni muchas fuerzas ni mucho
dinero, cambiamos de planes...y nos vamos al Amazonas!!!
Volamos toda la noche, lo que significa que no dormimos nada (sobretodo
Loli) y llegamos a Manaos muy cansados, aún así buscamos una Agencia con
la que contratamos los 4 próximos días en la selva

Manaos es la capital del estado del Amazonas un lugar que tiene 3 veces
el tamaño de toda España!!!
El viaje desde la ciudad hasta la selva consiste en unos 80 kms en los
que alternamos coche,barco,mini bus, y barco hasta llegar a nuestro
lodge, es decir, nuestras cabañitas de madera que están situadas a 10
metros del río y que hasta hace 2 meses no tenían electricidad.
Por el camino pasamos por un lugar llamado el "encuentro de 2 aguas", el sitio donde se une el río Negro y el rio Solimoes, dando lugar al nacimiento del río Amazonas.
La primera actividad que realizamos es ir a pescar pirañas, algo que a
Loli se le dio muy bien y pescó hasta 3!!!...Dani no tuvo la misma
suerte y no pescó nada...jejeje...
En el camino de vuelta vemos atardecer
sobre el río Amazonas al mismo tiempo que nos encontramos con numerosas
aves, un perezoso, y delfines de río que nadan cerca de la barca.
Nuestros guías nos explican las diferencias entre los tipos de delfines
que hay aquí (el rosa y el gris), los 3 tipos de yacarés o caimanes, las
aves que vamos viendo y cómo vive la gente de aquí en su vida
cotidiana.

Por la noche, volvemos a salir en barca a buscar yacarés, nos gustó
mucho el paseo nocturno por la selva, donde escuchas muchos ruidos y
vemos lo difícil que es encontrar animales salvajes. De repente, nuestro
guía hace unas señales con su linterna y la barca se dirige hacia ese
sitio, allí apagan el motor y...el guía da un "manotazo" al agua sacando
un yacaré (una cría de casi 1 metro); nos explica cómo los cogen de
noche, viendo el color rojo de sus ojos y que sólo está permitido
cazarlos a los indígenas de aquí para comerlos, no para usar su piel.

A
la mañana siguiente, nos vamos con el grupo y los 2 guías, a hacer el
paso por la selva, una vuelta de 3 horas por un trozo de selva que hay
junto al alojamiento y en el que hacemos numerosas paradas en las que
nos enseyan la cantidad de plantas medicinales que hay (para la
congestión nasal, malaria, tuberculosis...)...el bosque es una auténtica
farmacia natural!!!!
Nos hablan de los insectos, de los animales, y
muchas cosas curiosas como un árbol que se usa como repelente de
insectos, los tipos de madera que crecen aquí, algunas aguantan más de
70 años metidas en agua, o unas hormigas que se usan como puntos de
sutura cuando uno tiene una herida....ha sido un paseo corto pero muy
instructivo.
Los de al lado son los famosos "árboles andadores".
Por la tarde tenemos intención de ir a andar y
después dormir en la selva en unas hamacas, pero comienza a llover y a
tronar muy fuerte, así que dedicamos la tarde a estar con la gente de
aquí, Mateus el guía, Cristina una canadiense que es la única que queda
juntos a nosotros y Silena y Junior 2 niños de aquí, con los que Loli
pasa la tarde jugando.
LLueve durante 3 horas, y cuando escampa nos vamos a dar un paseo en
barca donde vemos otras aves, y disfrutamos de la tranquilidad que se
respira aquí....
Nos levantamos temprano
como siempre, (a las 6:30 a.m.) y damos un paseo en barca para avistar
animales y árboles gigantes, de los que cada vez quedan menos. En el
paseo vemos monos de varios tipos, muchas aves (canarios, cardenales,
gavilanes, martín pescador y un largo etc...),(Ayyy!!!...cómo le gustaría ésto a mi padre!!!), también vemos delfines de río y
disfrutamos de nuevo de la tranquilidad de los paseos en barca por el
río Amazonas.
Por
la tarde, todo el mundo se va, y nos quedamos los 2 solos con un nuevo
guía llamado Oseías, así que los 3, decidimos ir a pasar la noche en
mitad de la selva.
Cogemos su barca y comida e intentamos buscar un
campamento que él conocía, pero al no encontrarlo tenemos que construir
uno nuevo en otro lugar...en realidad lo construyó él con su machete,
con el que cortaba los árboles que trasportaba de un lado a otro....y lo
hacía con tal facilidad que parecía que se iba a cargar el
Amazonas...jejeje


Al final construimos una especie de tienda
preparada para la lluvia con unas hamacas y sus mosquiteras.
Cuando fuimos a cenar, la mayor sorpresa fue cuando sacó un pollo y se
puso a asarlo en un fuego que había encendido.
La noche fue
tranquila (y por suerte no llovió!!), en la que escuchamos todos los
sonidos de la selva (las aves, los monos aullando, lo yacarés, las ramas
que caen de los árboles...aquí parece que todo se amplifica)

Al
amanecer , nos fuimos a visitar una casa nativa, donde nos explicaron
cómo viven y muchas cosas curiosas como por ejemplo cómo hacen la farina
de tapioca o cómo conservan los alimentos que pescan y cazan.
A
nosotros nos hubiera gustado visitar y convivir con alguna tribu
indígena del Amazonas pero es muy difícil, nos explicaron que hace falta
un permiso especial, y que la mayoría de las tribus no aceptan visitas
debido a que podemos contagiarles algún tipo de enfermedad (como la
gripe) que son mortales para ellos.
Cuando los portugueses
llegaron a Brasil, los indios (indígenas) sumaban casi 3 millones. Hoy
en día, apenas pasan de 325.000. Fueron aniquilados por gripes,
sarampión y viruela, esclavizados y exterminados por el avance de la
civilización de los colonizadores europeos.
Sin embargo, los pueblos
supervivientes constituyen 215 naciones y hablan 170 lenguas diferentes.
Se estiman que todavía hay 30 grupos indígenas que nunca han tenido
contacto con el hombre blanco. (gracias de nuevo Toni...eres un
máquina!!!)


Terminada nuestra estancia en la selva, hacemos de nuevo el viaje de
vuelta de casi 2 horas a la "civilización", y allí nos encontramos con
otra agradable sorpresa...nos recoge de la barca Hoeley, el hijo del
dueño de la empresa con la que habíamos viajado, y nos dice que nos
lleva al aeropuerto, pero además cuando le decimos que nuestro vuelo
sale a las 3.00 a.m., se ofrece para enseñarnos la ciudad de Manaos,
llevándonos a visitar los puntos más interesantes y encima nos invita a
cenar junto a su padre y la familia de éste en su casa, con lo que
pudimos convivir durante unas horas con toda la familia, que nos dejó
sorprendidos con su grandísima amabilidad.
Han sido 4 días muy
relajantes y emocionantes, donde hemos aprendido muchas cosas
relacionadas con la madre naturaleza, con las tribus que habitan en este
lugar y con la sencillez y la actitud encantadora de sus gentes...Nos
vamos con la lección aprendida de que la vida es mucho más sencilla de
lo que a veces nos planteamos...y con unas ganas enormes de volver a
visitar este lugar.